La posibilidad de una privatización parcial de la FIFA comienza a instalarse como uno de los debates más trascendentes en la historia del deporte. Aunque no existe una decisión oficial, distintos analistas del negocio deportivo consideran que, en el futuro, el organismo podría abrir una parte de su estructura comercial a inversores privados mediante la creación de una nueva empresa encargada de gestionar los derechos audiovisuales, comerciales y digitales de la Copa del Mundo y otras competiciones.