Un informe de la UCALP revela el drama del techo propio: hay una “parálisis habitacional”

El trabajo realizado por la casa de estudios platense asegura que la situación castiga por igual a jóvenes y adultos mayores en todo nuestro país. Los jóvenes no logran calificar para créditos por la precariedad laboral y los adultos mayores enfrentan el deterioro de sus hogares con jubilaciones de subsistencia.

REGIÓN29/01/2026
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- Drama.

- Castigo.

- Parálisis.

- Precariedad laboral.

- Deterioro.

- Subsistencia.

 

Las conclusiones precedentes vinculadas a un reciente informe de investigación a cargo de profesionales de la Universidad Católica de La Plata (UCALP) describen lo preocupante de la situación habitacional que viven dos extremos sociales de nuestra región y del país en general: las personas jóvenes y las personas adultas mayores.

 

Al respecto, el informe de la UCALP revela el “drama del techo propio” que al fin y al cabo “castiga por igual a jóvenes y adultos mayores en Argentina”.

Efectivamente, el documento advierte sobre la “parálisis habitacional” que afecta a “las dos puntas del ciclo vital”. En ese sentido, señala que “mientras los jóvenes no logran calificar para créditos por la precariedad laboral, los adultos mayores enfrentan el deterioro de sus hogares con jubilaciones de subsistencia”.

 

“La crisis de vivienda en Argentina ha dejado de ser un problema meramente económico para transformarse en una crisis biosocial de dimensiones profundas”. 

 

Tal manifestación forma parte del informe de investigación titulado “La vivienda en la Argentina: relaciones intergeneracionales”.                  

 

El estudio revela una paradoja estructural: el sistema actual excluye a quienes necesitan iniciar su vida independiente y desprotege a quienes, tras una vida de trabajo, no pueden mantener su hogar o carecen de uno.

 

El sueño de la vivienda propia

 

Para la población joven, el acceso a la primera vivienda es hoy una “quimera”. La investigación señala que, si bien existen limitados programas para acceder a la “Casa Propia”, los requisitos funcionan como un filtro excluyente.

 

Socialmente el desconcierto, y la incertidumbre sin dudas que abruman a gran parte de este grupo etario, están ligados por la falta, o las pocas oportunidades que ven en el país, para progresar y llegar a cumplir con sus objetivos.

 

“Muchos jóvenes no pueden cumplir con la antigüedad laboral mínima de 12 meses o los niveles de ingresos netos exigidos (entre 1 y 8 salarios mínimos)”, destaca el informe. La realidad de este sector está marcada por la informalidad laboral o la condición de alumnos regulares, lo que los deja fuera de cualquier sistema crediticio. Esta barrera genera un estado de incertidumbre y desconcierto, postergando indefinidamente el desarrollo de sus proyectos vitales.

 

Adultos Mayores: entre la inflación y el aislamiento

 

En el otro extremo, el informe de la UCALP pone el foco en la vulnerabilidad de la tercera edad. Con jubilaciones que rondan los 200 dólares (alrededor de los 300 mil pesos, según el registro de la investigación), los adultos mayores en Argentina se encuentran en una situación de “supervivencia”.

 

A diferencia de otros países donde se promueve el “envejecimiento activo”, en Argentina el adulto mayor enfrenta una pérdida progresiva de estatus social. Muchos de los que poseen vivienda propia no cuentan con recursos para mantener la infraestructura, lo que deriva en un deterioro de su calidad de vida. Aquellos que no son propietarios y carecen de red familiar de contención, terminan directamente en situación de calle o en condiciones de extrema precariedad.

 

Posible solución

 

Como vía de salida, el equipo de investigación de la UCALP resalta el valor de los Programas Intergeneracionales (PI). Estos modelos, exitosos en el exterior pero poco explorados localmente, proponen un intercambio de beneficios. Para el joven representa el acceso a vivienda y aprendizaje de la experiencia de los mayores. Mientras que para el adulto mayor significa compañía, asistencia y una mejora en su bienestar psicosocial, combatiendo el aislamiento.

 

El informe concluye que la vivienda no es solo un refugio físico, sino un nodo de relaciones humanas. Sin una arquitectura y una política pública que entienda estos dominios (biosocial, cognitivo y psicosocial), la brecha habitacional seguirá profundizando la fragmentación social en el país.

 

 

Responsables del informe

 

El documento de la UCALP estuvo a cargo de la contadora pública Marianela Ana Buono y del arquitecto Daniel José Buono. El estudio en cuestión tuvo además la colaboración de la Dra María Teresa Sánchez Martínez, del Dr. Juan Antonio Maldonado Molina y de los estudiantes Vanesa Trifone (carrera de Contador Público) y Brando Sacchi (carrera de Arquitectura).

 

 

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