Inauguraron la plazoleta Víctor Basterra, en homenaje al militante peronista secuestrado durante la última dictadura

El intendente de La Plata, Julio Alak, encabezó ayer la inauguración de la plazoleta Víctor Basterra en 528 bis y 115 en homenaje al obrero gráfico y militante peronista de Tolosa secuestrado durante la última dictadura.
REGIÓN25/03/2026

13 aEn la actividad, además, se descubrió una placa para conmemorar la historia de 54 hombres y mujeres de la mencionada localidad que fueron víctimas del terrorismo de Estado iniciado el 24 de marzo de 1976.

 

“Agradecemos la iniciativa de los vecinos y vecinas de concretar este reconocimiento en busca de preservar la memoria colectiva y honrar la historia de lucha y resistencia en el barrio”, sostuvo Alak, quien estuvo acompañado por autoridades municipales, representantes de organismos de derechos humanos y familiares de detenidos-desaparecidos.

 

La actividad se enmarcó en la agenda organizada por la Municipalidad de La Plata por la Semana de la Memoria, que incluyó homenajes, actividades culturales, jornadas educativas, intervenciones urbanas y espacios de reflexión en distintos puntos de la ciudad.

 

Basterra tenía 35 años, era obrero gráfico y militaba en el Peronismo de Base, cuando el 10 de agosto de 1979 fue secuestrado junto a su mujer, Dora Laura Seoane, y su hija María Eva, de apenas dos meses, por un grupo de tareas de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) que irrumpió en su casa de la localidad bonaerense de Valentín Alsina (Lanús).

 

Permaneció desaparecido y fue sometido a condiciones de trabajo esclavo debido a su oficio, los represores lo obligaron a desempeñarse en el sector de documentación para falsificar identificaciones de los marinos.

 

Aprovechando su acceso a los materiales fotográficos y arriesgando su vida de manera constante, Basterra comenzó a realizar copias extra de las fotografías que tomaba, ocultando negativos y registros.

 

Hacia el final de la dictadura, logró retirar este archivo clandestino de la ESMA escondiendo el material entre su ropa durante sus breves salidas vigiladas.

 

Tras el retorno de la democracia, entregó este valioso registro a la CONADEP, convirtiéndose en el "Archivo Basterra", una prueba documental irrefutable que permitió identificar los rostros de los 'verdugos' que operaban bajo seudónimos.

 

Su testimonio y las fotografías rescatadas fueron piezas fundamentales en el Juicio a las Juntas de 1985 y los procesos judiciales posteriores. Gracias a su determinación, se logró romper el muro de impunidad sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos en la ESMA, consolidando su legado como figura clave para la memoria, la verdad y la justicia.

A la edad de 76 años, Basterra falleció en nuestra ciudad el 7 de noviembre de 2020.

 

 

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