
Nada más lejos de este escriba que la voluntad de romantizar la necesidad social. Argentina (acaso el mundo) atraviesan los estertores de un capitalismo que, en su evolución geométrica, expulsa de la producción y el consumo, diariamente, a una mayor cantidad de personas. A la vez, claro, reduce al mínimo indispensable para el sistema a los portadores de la riqueza.









