Gerardo Molina: “Argentina necesita nuevas empresas para crecer y salir del estancamiento económico”

Tras muchos años de trabajo en el mundo del marketing y la publicidad, un día Gerardo Molina se dio cuenta de que su verdadera vocación era el branding y coaching, una actividad que se basa en construir la imagen de marcas.

Actualidad 30/11/2023
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También conocido como Gurú, se ha convertido en referente de emprendedores y pymes. Ha desarrollado proyectos en más de 16 países y es autor de 21 libros. 

Tengo el convencimiento de que el cambio ya está aquí y la única posibilidad de afrontarlo consiste en estar preparados para combinar las dimensiones online y offline. Ambos mundos se necesitan y por ello establecen puntos de relación para integrarse. Del online, Molina destaca la gestión en tiempo real y los grandes flujos de información que se generan. Del offline, señala la conexión con los cinco sentidos y la experiencia memorable.

A pesar de todo lo que queda por pensar, por debatir y por hacer, para mí la Era Digital es una etapa fascinante. Este cambio de paradigma juega a favor de la gente, ya que la incluye, la hace partícipe y la pone en el centro. Es una especie de Renacimiento porque la creatividad, la innovación y las ideas están tomando protagonismo nuevamente”. 

Para Molina, en el mundo emprendedor de hoy no basta con tener conocimientos sobre tecnología. Resulta necesario adquirir nociones de psicología, antropología y sociología, porque los clientes son personas y hay que saber entenderlas. Con un mensaje claro y construido de forma coherente es más fácil trasladar un concepto y una experiencia. En el terreno virtual, tu marca está expuesta las 24 horas del día, 7 días a la semana. No existe horario de oficina, tus clientes quieren hablar contigo en cualquier momento. La constancia es importante.1:32

Ya seas una startup o una empresa consolidada, lo básico consiste en mantener la esencia de lo que se representa. Según Molina, una startup que nace con la simple vocación de ganar dinero, goza de un discurso pobre. Su estrategia se centra tanto en levantar rondas de financiación que se olvida del impacto que pueda provocar en la vida de la gente: De hecho, el 90% de las startups fracasan porque olvidan a las personas. Demasiada ronda de financiación no es garantía de éxito.

Su emprendedor favorito es Cristóbal Colón. Tiró de networking, hizo un plan de negocio, consiguió fondos, formó un equipo cuestionable si se quiere y su business plan fue un fracaso. Y esto es lo más maravilloso, quería ir a la India y acabó descubriendo un nuevo continente, América. Sobre Rafa Nadal tiene una concepción parecida. Ve en la figura del tenista aquellos valores que representan una marca de éxito: honestidad, autenticidad y sacrificio. 

Se cae y vuelve a levantarse, Nadal sabe luchar contra todo tipo de adversidades. Detrás se encontró su tío, Toni Nadal, que lo ha preparado para ello. Este ejemplo demuestra que el talento de una marca no pertenece solo a una persona, es patrimonio de todo el equipo que lo ha hecho posible, explica Molina para dejar claro que rechaza los personalismos.

Molina, considera que muchas marcas tienen claro lo que hacen, pero no saben exactamente el motivo por el cual desarrollan su actividad. “El emprendedor debe entender que el proceso de construcción de una marca es permanente y antes de empezar dicho proceso tiene que responder a la pregunta del porqué nace su marca, expresa.

Para Molina, el emprendedor se encontrará una gran audiencia dispuesta a escucharle tanto en el mundo online como en el offline y allí tendrá que demostrar su empatía, “su capacidad para sentarse a conversar y demostrar cómo lidera y cómo se convence a los inversores” de las bondades del proyecto que se representa. 

El nombre corporativo también marca el destino del proyecto del emprendedor. Porque el nombre es el embajador de lo que se quiere representar y lo primero que se escucha de tu marca. “Es importante que se registre tanto offline como online. También destacaría la necesidad de los pequeños detalles, establecer puntos de contacto con el cliente y los atributos que van a impregnar tu marca”.

Sobre el futuro del branding, Molina ve una ventana abierta a otro mundo. Ya no formaremos parte de un estudio de mercado donde dirán que somos hombres o mujeres de entre 30 y 40 años y de clase media. Seremos Ernesto, Juan o Mónica. Personas con nombres y apellidos. 

Las marcas se podrán oler, tocar y escuchar. Pasarán de la estética al discurso de la ética, comenta Molina convencido del compromiso de las empresas por la sostenibilidad y la construcción de un mundo mejor. 

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